En el Medio Baudó, en Chocó, unas dos mil familias están afectadas por la creciente súbita del rio Baudó, por lo que se decretó la calamidad pública y la alerta roja.

En la comunidad indígena de Puerto Nuncidó no hay terreno seco desde hace ocho días, situación por la que las canoas son el único medio para que los habitantes puedan salir de sus casas.

Además, la única vía terrestre que los comunica con el interior del país está bloqueada por deslizamientos de tierra.

Los emberas que viven en esta zona lo perdieron todo, incluso los cultivos que les daban su alimento diario.

Familias de comunidades afro e indígenas están afectadas y confinadas, no solo por la pandemia sino también la ola invernal los ha puesto en apuros.

Freddy Ramírez, el alcalde del Medio Baudó, hizo énfasis en “la falta de alimentos para las personas que se suma a que los pocos que estaban cultivando, hoy con el efecto de las lluvias, lo han perdido todo”.

Allí se decretó alerta roja y calamidad pública por el desbordamiento de siete afluentes del río Baudó y que al pasar las horas continúan aumentando sus niveles por las incesantes lluvias.

Ramírez pidió a “la unidad de gestión de riesgos para que nos apoye, además del tema de alimentación, con obras de mitigación”.

Por su parte, operarios trabajan para normalizar el tránsito en esta región.

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